Col de bruselas recetas cocina

Col de bruselas recetas cocina

Coles de Bruselas al horno

Otro dato útil: son una mina de antioxidantes, entre los que se encuentran los tiocianatos, los indoles, la zeaxantina, el sulforafano y los isotiocianatos, por lo que se consideran un alimento útil en la prevención de los cánceres, especialmente los de próstata, mama y colon. La zeaxantina también protege la retina de los ojos.¿Cómo cocinarlas? Las coles de Bruselas se consumen principalmente como guarnición de pescado o carne, pero no sólo (si las prefiere solas, también pueden servirse con queso fresco). Las sugerencias de la galería de arriba son recetas para chuparse los dedos, tanto para los entrantes como para los platos principales.

Coles de bruselas fritas en la sartén

¡Las coles de Bruselas al horno son una revelación! Las mejores coles de Bruselas asadas son crujientes y doradas por fuera y tiernas por dentro, con un sabor ligeramente caramelizado y un aroma a nuez. Son un plato que no necesita mucho condimento, pero si quieres un consejo, quedan muy bien espolvoreados con queso rallado.

Los brotes deben guardarse en una bolsa de pan cerrada en el compartimento de las verduras del frigorífico, o en el balcón si las temperaturas lo permiten. Se pueden almacenar durante 7-10 días.

Coles de Bruselas hervidas

Para preparar las coles de Bruselas a la parmesana, comience por pelar las verduras quitando las hojas exteriores y recortando la base. Con un cuchillo afilado, córtelas en forma de cruz. Escaldarlas durante 10 minutos en una cacerola con agua salada hirviendo y escurrirlas. Derretir 30 gramos de mantequilla en una sartén bastante grande y dejar que el ajo tome sabor.

Añade los brotes y deja que cojan sabor durante 5 minutos. A continuación, páselas a una fuente de horno untada con mantequilla y espolvoree con las escamas de la mantequilla restante y un generoso puñado de queso parmesano rallado. Terminar con pimienta recién molida.

Coles de Bruselas gratinadas a la sartén

Cuando pienso en las coles de Bruselas, siempre me viene a la cabeza la misma imagen: estoy en el comedor de la empresa (en mi vida anterior trabajaba en el procesamiento de datos económicos) y mi colega y “compañero de meriendas” elige como guarnición esta particular hortaliza, que siempre he mirado con cierto recelo. No entendía su textura, su sabor, su olor, prácticamente me intimidaba su aspecto. Como con el tiempo aprendí a apreciar la col, la coliflor y la col de Milán, automáticamente me acerqué también a los germinados y descubrí que pueden ser muy interesantes (y que, además, los cocineros consagrados los utilizan a menudo en recetas de alta cocina). Por ello, hoy he elegido tres recetas para estructurar un menú atractivo que incluya todos los platos posibles: un aperitivo con coliflor cremosa, un risotto y, por último, un plato principal, el pastel salado.

El clásico risotto (aquí tienes 10 trucos para preparar uno perfecto) se prepara esta vez con brotes y unas hojas de col de Milán, completando el plato con el aroma de la mejorana.

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